MADRE
Vinimos por tu toque,
caminamos por la tierra que ella
muy gentilmente cuidó y aró,
lista o no para recibirnos — vinimos.
Tus manos nos guiaron a pisar el suelo con firmeza,
a escuchar con la sensibilidad del corazón,
a ver con la percepción del alma.
Manos que son hogar y consuelo.
Ella,
esa potencia capaz de generar vida
hacia afuera y hacia adentro: la nuestra y la suya; renacida.
Madre.